<<- regrese

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Natural del barrio Cacao de Orocovis, donde nació el 9 de junio de 1941, el afamado bajista es hoy una de las figuras centrales de la salsa y quien desde su propia orquesta logró timbrar un sello de identidad rítmica que ha sido garantía para la persistencia de su propuesta musical. Bobby Valentín aprendió a tocar guitarra a la edad de seis anos inducido por su padre, Albertano Valentín, un aficionado intérprete del cuatro quien solía tocar y cantar en las actividades de su barrio, en especial durante las celebraciones de las tradicionales promesas religiosas. De él, confiesa, "heredé la vena musical".
Cuando apenas había cumplido siete anos de edad, queda huérfano de madre y se muda a vivir con su hermana mayor, Aida, al pueblo de Coamo, primero en el sector La Playita y, luego, en el residencial "Manuel J. Rivera". De nino, su primera escuela musical la derivó de su encanto por la sonoridad de las canciones románticas interpretadas en las voces de Los Tres Ases, Los Tres Diamantes, el Trío San Juan y el Trío Vegabajeno.
Sus pinitos en la música fueron como guitarrista de agrupaciones infantiles de tríos, en las que participó como requintista y realizando las armonías de la tercera y cuarta voz. En 1954, a los 13 anos de edad, pasó a integrar el Trío de Coamo, compartiendo escena con Arturo Norat, Ismael Ortiz y Ramón Morales. Esta fue su primera experiencia formal en la música y la que le permitió viajar a San Juan, por primera vez, a participar del famoso concurso televisivo de Rafael Quinones Vidal, en el que obtuvo el primer lugar.
Hasta ese momento, en cambio, Bobby Valentín no había recibido ninguna educación formal en la música, hasta que el ojo avizor de "Míster Suárez" -un maestro coameno que identificó en el nino sus destellos y virtudes para con la música- lo instó a que ingresara a la escuela elemental "José Ignacio Quintón", donde recibió sus primeras ensenanzas técnicas en armonía y solfeo.
"Cuando llegué a la escuela lo primero que me pusieron en mis manos fue un saxofón alto. Lo estudié por seis meses y no me gustó, y cambié a la trompeta, me fui desarrollando y hasta hicimos grupos de música entre amigos. En el ínterin, seguí estudiando la guitarra", confiesa el veterano músico.
Poco después, a los 14 anos de edad, pasó a formar parte de la Sonora Coamena, una agrupación de música popular que dirigía Félix Vega, a la vez que participaba del trío Los Panchitos, en Orocovis. Cuando cumplió sus 15 anos de edad armó su propia agrupación musical en Coamo junto a Enrique Alvarado, experiencia que no logró madurar porque el joven artista emigró a la ciudad de Nueva York, donde fue a vivir con su hermano.




Bobby Valentín tenía apenas 16 anos de edad cuando arribó a la "Gran Manzana", asistido por un deseo inmenso de continuar cultivando la experiencia musical que ya había gestado con sus parroquianos coamenos. No pasó mucho tiempo cuando el joven ya había comenzado a relacionarse con los músicos de la época, como Luis Ramírez y Joe Quijano, y hasta llegó a firmar su afiliación con la Federación de Músicos de Nueva York, el pasaporte que le permitió asomarse entre los grandes escenarios.
Sus primeros pasos musicales en el ambiente neoyorquino fue como trompetista en el grupo de Chú Hernández y Los Satélites, seguido por la orquesta de Israel Ortiz y la banda de Carlos Rivera. Además, tuvo la oportunidad de tocar con Alfredito Valdés en los espectáculos musicales "Los veranos de la montana", que solían realizarse en los resorts que ubicaban al norte de la ciudad.
Sin embargo, su tránsito al mundo profesional lo adquiere con el grupo de Joe Quijano, con quien graba su primer disco "La pachanga se baila así", en 1962, compartiendo escena con Willie Torres y Paquito Guzmán. Aunque su paso con la orquesta charanguera de Quijano fue breve, su estadía le permitió destellar como una de las promesas más significativas en la música latina, reafirmando su talento con su participación en la banda de Willie Rosario, con quien trabajó cuatro grabaciones: "El bravo soy yo", "El fabuloso y fantástico", "Latin Jazz Go Go Go" y "Boogaloo y Guaguancó".
En esa época, Bobby Valentín también colaboró con la orquesta de Tito Rodríguez, Charlie Palmieri -justo cuando el veterano pianista cambió el sonido de su charanga a un conjunto- y Ray Barretto, cuando éste hizo su charanga, en 1964. Excepto junto al maestro Barretto, todas sus participaciones musicales fueron en calidad de trompetista y trombonista, en el caso de la banda de Tito Rodríguez. Con el "Hombre de las manos duras", Valentín se probó como bajista por primera vez, incidentalmente. De todas estas participaciones quedaron registradas las producciones "Tito Rodríguez y su orquesta en Puerto Azul, Venezuela" (1963) y "Tengo máquina y voy a 60" (con Charlie Palmieri, en 1965).
Tras probar su virtuosismo como músico en varias de las mejores bandas de los anos 60, el trompetista Bobby Valentín optó por formar su propia agrupación en 1966, creándose un espacio propio en el pentagrama rítmico. Su primera agrupación inició su recorrido musical con la producción "El mensajero" (1966), trabajada para Fonseca Records e incluyó diez temas compuestos y arreglados por Valentín e interpretados por Marcelino "Buba" Morales. En esta banda también participó Joey Pastrana (timbales), Rudy Martin (piano), Willie Pastrana (conga), Humberto del Valle (bajo), Joe Orange (trombón) y Tony Fuentes (bongó).



A partir de entonces, el músico coameno comenzó a hilvanar su propuesta musical con un sonido distintivo que en poco tiempo trazó la rúbrica que lo ha caracterizado hasta el presente, aun cuando su orquesta ha modificado sus patrones armónicos. Desde entonces, en su proyecto ha dominado la utilización de frases de jazz inmersas en las armonías, en una fusión con la música afroantillana, en especial con el son montuno, en un proyecto híbrido que sin perder su esencia ofrece nuevas sonoridades.
"Yo no soy 100 por ciento típico, me gusta mezclar un poco de todo y si escuchas la mayoría de mis producciones ves que no se pierde la esencia de la base, ya sea son montuno, cha-cha-chá o bolero. Siempre trabajo en una combinación de frases y en esas transiciones he tenido muchos cambios rítmicos, incrementando la cantidad de instrumentos y buscándole otras formas", narra el avezado músico y arreglista. Anade ser un apasionado del sonido del big band porque le permite sacarle el máximo a los instrumentos.
"Siempre he mantenido un estilo de arreglar que me identifica, con el bajo al frente, combinado con el barítono y frases de trompeta puestas al bajo. Eso me ha dado una identidad", acota. La amistad que Bobby Valentín había creado con el músico Johnny Pacheco, para quien trabajó varios arreglos musicales que interpretó en su orquesta con los cantantes Monguito Quián ("El Único") y Chivirico Dávila, le abrió las puertas para entrar al recién creado sello discográfico Fania, para el que grabó su segundo trabajo con su orquesta, "Young Man with a Horn" (1966). A ese álbum le siguió "Bad Breath" (1967), "Let's Turn Un -Arrebatarnos" (1968) y "Se la comió" (1969).
Ya consagrado como un músico de renombre, Bobby Valentín visitó Puerto Rico en tres ocasiones para realizar presentaciones con su orquesta. En el último de esos viajes, en agosto de 1969, el músico optó por no regresar a Nueva York y radicarse en la Isla, convencido de que podía desarrollar su propuesta musical, valiéndose de que ya contaba con un nombre firme en los escenarios artísticos y un apoyo popular. "Algo me decía que Puerto Rico era el lugar para mí. Tenía ese presentimiento, ese pensamiento, y me gustó la aceptación que había tenido el grupo en las tres ocasiones que visité el país. Varios músicos se quedaron conmigo y otros se fueron, entre ellos Buba Morales (el cantante)", anota.



El que su vocalista haya decidido regresar a Nueva York no retrasó el proyecto de la banda de Valentín, aunque prolongó el arranque de su agenda de trabajo en Puerto Rico hasta tanto localizara un intérprete que fuera cónsono con la propuesta que venía desarrollando. La alternativa para impulsar esa nueva fase de su orquesta, en cambio, fue Frankie Hernández, a quien Bobby Valentín conoció en una de sus visitas al país, cuando éste era cantante de la Orquesta Internacional. Para entonces, la banda también incorporó el talento de Roberto Angleró.
"A mí me gusta estar atento a los cantantes, me llaman la atención y los observo, y así es que he conocido a casi todos mis vocalistas", manifiesta. Con Frankie Hernández al mando de las interpretaciones, el músico lanza al mercado el álbum "Something New" (1970), que incluyó los éxitos "Huracán de pasión", "Total para nada", "El mensajero" y "Pan de negro".
Esta unión se quiebra en 1971, una vez que el melodioso vocalista se vio precisado a abandonar la orquesta para iniciar un tratamiento como consecuencia de su problema de adicción. En ese momento arribó a la agrupación el joven sonero oriundo del residencial "Nemesio Canales" de Hato Rey, Marvin Santiago. Con la salida de Frankie Hernández, Bobby Valentín tuvo que redisenar las formas rítmicas de su orquesta para que se ajustaran al carácter de rumbero y sonero de pueblo que representaba la voz de Marvin.
"Como parte de mi trabajo musical he buscado las canciones y las melodías que sean afines a los cantantes, sin perder la esencia de la base rítmica salsera, pero con estilos diferentes. Eso fue lo que hice cuando llegó Frankie y, luego, con Marvin", explica. Bajo la sombra del maestro Bobby Valentín se han curtido un punado de los mejores salseros del país, destacándose la participación de los soneros Marvin Santiago y Cano Estremera.
El primero llegó a la orquesta para la grabación de "Rompecabezas" (1971), abriéndose terreno con "Papel de payaso", escrito para él por Tite Curet Alonso. Los temas interpretados por Marvin, bautizado como "El sonero del pueblo" por su picardía y su arte de versar, fueron éxitos y acercaron la banda al espíritu rumbero y de sonero callejero que la caracterizó en sus anos de fundación. Sus aciertos continuaron con "Soy boricua", "Pirata de la mar" y "Alacrán", entre otras melodías que aparecen en los discos "Rey del bajo", "In Motion", "Bobby Valentín va a la cárcel, Vol. I y II" y "Afuera".



Bobby Valentín aprendió que era necesario reforzar su agrupación con más de un cantante, de manera que una dimisión no afectara su agenda de trabajo, como le había sucedido en el pasado. "Cuando hicimos el disco de la cárcel -el primero para Bronco Records- empecé a tener la visión de que no me podía recostar de una sola persona (vocalista), porque si se iba, tomaba tiempo en lo que la orquesta engranaba nuevamente", senala.
Así decidió probar talentos para fortalecer su grupo, incorporando a Johnny Vázquez en 1976, en sustitución de Frankie Hernández, quien abandonó la orquesta por segunda ocasión. El primer disco de Johnny Vázquez fue junto a Marvin Santiago en el álbum "Afuera", en el que aparece "El jíbaro y la naturaleza" y "La cosquilla", entre otros. Esa fue la última participación del Sonero del Pueblo con la orquesta, quien fue sustituido por Sammy González, reemplazado seis meses más tarde por Luigi Texidor.
Con Luigi la banda volvió a resaltar el canto de la vieja escuela salsera de los anos 60. Esta unión duró poco tiempo y sólo produjo el disco "Musical Seduction", con su éxito "Moreno". En 1977 llegó a la banda de Bobby Valentín un joven cantante de Barrio Obrero, con buen dominio del verso popular y ágil en la improvisación, que hasta entonces se había destacado como integrante del Quinto Olivo y la Orquesta Mulenze.
Su nombre, Carlos Enrique Estremera Colón ("Ca-no Estremera"), intérprete de varios de los éxitos más recordados de la orquesta, como "La boda de ella", "El Caimán" y "Manuel García", entre otros. Aun cuando el tránsito del Cano en la agrupación fue fructífero -al punto de que se convirtió en uno de los principales proyectos de producción de Bronco Records-, éste abandonó la orquesta para lanzar su carrera en solitario. En ese ínterin, se incorporó la figura de Rafú Warner.
Una vez más, Bobby Valentín acertó al incorporar a su equipo a Luisito Carrión, quien aportó la frescura de una nueva expresión musical, con espléndido sentido melódico y muy a tono con el gusto del bailador. Sus primeros éxitos fueron "Ramo de flores", "Agua" y "Senor de las senoras", recogidos en el disco "Algo excepcional". Luego llegó el tiempo de "Gigolo", a tono con el estilo que imponía el mercado basado en la expresión de la salsa erótica. De ahí, la orquesta hizo "Más amor" y "Como nunca", en los que además de Johnny Vázquez, participaron Giovanni Lugo y Tato Pena, respectivamente.


por Hiram Guadalupe Pérez

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